antonio marin segovia, españa
Cansadas las ropas nos miran y nos gritan Cansadas las manos nunca saciadas de acariciar las almas Niños son nuestros deseos Y niños somos cuando amamos Sin prisas somos los hijos cansados de la noche Sin ruidos nos abrazamos mientras andamos por las calles viejas Y las ciudades desconocen el color de nuestros sueños Y los gritos no pueden romper nuestro deseo de amor Y no puedo escribir tu nombre con mis ojos Ni puedo cansarme al mirar tu ropa en el suelo Al lado de mi cuerpo Al lado de las noches que hemos robado al mar
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Por lobitogabriel - 26 de Octubre, 2007, 8:44, Categoría: poesia
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